Hoy es una fecha especial para resaltar la labor de las mujeres amazonenses en todas las actividades que desempeñan en el departamento y también es una oportunidad para repudiar cualquier asomo, por pequeño que sea, de violencia, abusos o discriminación.
El
8 de marzo nos recuerda la importancia de continuar la lucha por la igualdad de
género y el fin de la violencia contra las mujeres. Es un día para conmemorar
todo el trabajo que han realizado nuestras lideresas sociales y el espacio que
lentamente se ha ido abriendo para reclamar los derechos que nos pertenecen.
Hace
unos años era impensable que la comunidad ubicada en la selva colombiana del
Amazonas fuera representada por una mujer en la Cámara baja del Congreso de la
República; hoy es una realidad que deja en firme nuestro papel en la sociedad,
pero que también otorga una responsabilidad desde mi curul para defender los
derechos de los más vulnerables.
En
ese sentido, es necesario traer a colación el informe revelado por la Alcaldía
de Leticia a finales del año pasado que develan la cruda realidad por la que
atraviesan las mujeres del Amazonas. La
violencia intrafamiliar sigue siendo una sombra oscura que acecha a
cientos de mujeres en nuestra comunidad.
Las
cifras revelan que, 110 hombres y 420 mujeres son víctimas de violencia,
estadísticas que no solo son preocupantes por su magnitud, sino también por lo
que representan: vidas afectadas, familias desgarradas y comunidades divididas.
De
esas cifras mencionadas anteriormente, 81 mujeres son indígenas y 79 de ellas
pertenecen al pueblo Tikuna. Estos datos resaltan una realidad aún más profunda
que revela la encrucijada entre la violencia de género y la discriminación
étnica. Las mujeres indígenas enfrentan barreras adicionales para denunciar y buscar
ayuda, lo que agrava aún más su situación.
En
la mayor cantidad de casos, la pareja es el agresor y el 45% de las víctimas
aún conviven con él, un escenario que
refleja el miedo e incapacidad que tienen las mujeres para denunciar y
renunciar a una vida violenta, tal vez por la dependencia o la necesidad de
conservar una imagen ante la sociedad.
A
nuestra comunidad le urge recibir educación sobre salud mental, relaciones
saludables y consentimiento desde una edad temprana para prevenir, evitar y
abordar la violencia en todas sus formas.
Desde
la Cámara de Representantes seguiré apoyando y liderando iniciativas que
contribuyan a disminuir estos hechos y a la vez hago un llamado para que todas
las mujeres denuncien cualquier tipo de violencia. No podemos permitir palabras
irrespetuosas, agravios y entornos abusivos. Es hora de reconstruir sus vidas
en condiciones seguras y dignas.
Hoy
renuevo mi compromiso con todas las mujeres y especialmente con las del
departamento del Amazonas. No podemos permitir que estas estadísticas sigan
ascendiendo. Es hora de actuar, es hora de poner fin a la violencia contra las
mujeres en Leticia. Si eres víctima de cualquier tipo de violencia y no sabes
qué rumbo tomar, búscame y entre las dos encontraremos la solución.
Karina
Bocanegra
Representante
a la Cámara por el Amazonas



